NUEVOS AVANCES EN EL TRATAMIENTO DE LA LEUCEMIA MIELOIDE CRÓNICA: INHIBIDORES DE LA BCR-ABL TIROSINKINASA APLICABLES A OTROS CÁNCERES?

 

 

 

Palabras claves: Leucemia Mieloide Crónica, Glivec, Decitabine

 

La Leucemia mieloide crónica (LMC) es uno de los cánceres en que mayores progresos ha hecho la medicina. Probablemente la primer leucemia fue identificada en 1840; luego en 1960 se realiza un gran adelanto al descubrir el cromosoma Philadelphia descripto como un cromosoma 22 corto e identificado posteriormente como una traslocación entre los brazos largos de los cromosomas 9 y 22 creando un nuevo gen BCR-ABL en el 22q-. Este gen codifica una proteína de 210 kd con actividad de tirosinkinasa, y la evidencia de que esta proteína se encuentra en las células leucémicas de todos los pacientes con LMC y de que la inserción del gen bcr-abl en las stem cells murinas originan una enfermedad leucémica en ratones hablan de su rol patogénico, confirmado por trabajos recientes que demuestran que la utilización de un inhibidor de la misma, el STI571 (Inhibidor de la Señal de Trasducción) cuyo nombre es Glivec. Según el trabajo realizado por Druker en pacientes con LMC en fase crónica con esta droga, obtuvo respuesta hematológica completa en 53 de 54 pacientes y respuestas citogenéticas en 29 de ellos, con dosis de 300 mg o más de la droga, administrada en forma oral con efectos colaterales mínimos. También ha tenido resultados positivos aunque menos favorables en pacientes con LMC en crisis blástica donde como se sabe las alteraciones cromosómicas son ya más complejas.

Los progresos en el tratamiento de la LMC, que han comenzado con el uso del busulfán y de la hidroxiurea, posteriormente se agregó el uso del interferón a solo o en combinación con citarabina, constituyendo el transplante allogénico el ideal pero con porcentajes variables de morbilidad y mortalidad, podría ser reemplazado por el Glivec como droga de primera elección en el futuro, ya que aún no se ha demostrado la prolongación de la sobrevida de los pacientes.

Otros progresos en esta enfermedad podría constituir la inmunomodulación con linfocitos T citotóxicos, el uso de oligodeoxinucleótidos (prevendrían la traducción del RNA mensajero en proteínas funcionales), del polietilenglicolinterferón, y de la decitabine, un análogo de la citidina que incorporado al DNA celular inhibe la metilación del DNA que ha sido reconocida como un mecanismo mayor de la progresión tumoral y de resistencia en muchos tumores sólidos y cánceres hematológicos.

El Glivec puede también inhibir otros oncogenes como el c-kit y el PDGFR (Factor de crecimiento derivado de la plaquetas) por lo que se está estudiando su acción en cánceres del tubo digestivo derivados del estroma, pulmón, próstata y otros.

 

Comentario: El Glivec, un inhibidor de un oncogén, de administración oral y con pocos efectos colaterales, puede constituirse en la droga de primera elección en el tratamiento de la LMC y ser útil en le tratamiento de otras neoplasias.

 

Bibiliografía:

1.     Druker B J et al. Efficacy and Safety of  a Specific inhibitor of the BCR-ABL Tyrosine kinase in Chronic Myeloid Leukemia. N Eng J Med 2001;344:1031-7. [Resumen]

2.     Druker B J et al. Activity of a specific Inhibitor of the BCR-ABL Tyrosine Kinase in the Blast Crisis of Chronic Myeloid Leukemia and Acute Lymphoblastic Leukemia with the Philadelphia Chromosome. N Engl J Med 2001;344:1038-43. [Resumen]

3.     Faderl Stefan et al. New Treatment Approaches for Chronic Myelogenous Leukemia. Semin Oncol 2000;27:578-586. [Resumen]

4.     Sawyers Charles. Chronic. Myeloid Leukemia. N Engl J Med 1999;340:1330-1340.

 

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